
Revelan cómo el entorno puede acelerar el envejecimiento cerebral: a qué estamos expuestos
Buenos Aires, 14 abril (NA) – Una investigación reveló que el entorno y la desigualdad en los que vive una persona condicionan la velocidad con la que envejece su cerebro. El estudio ...
Buenos Aires, 14 abril (NA) – Una investigación reveló que el entorno y la desigualdad en los que vive una persona condicionan la velocidad con la que envejece su cerebro.
El estudio fue publicado recientemente en la prestigiosa revista Nature Medicine, y tiene como una de las autoras a Cecilia Jarne, investigadora del departamento de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ).
Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, tras analizar los datos de más de 18.700 individuos de 34 países se llegó a la conclusión de que el exposoma, es decir, el conjunto de factores físicos, sociales y políticos a los que se expone un individuo a lo largo de la vida, explica hasta 15.5 veces más el envejecimiento cerebral que cualquier factor individual considerado de manera aislada.
“Si estudiáramos por separado la contaminación del aire, la desigualdad económica o la falta de espacios verdes, explicaríamos muy poca variación en el envejecimiento cerebral. Pero, cuando consideramos todos estos factores juntos, su capacidad para explicar por qué un cerebro envejece más rápido se multiplica por 15. En términos prácticos: el ‘cóctel’ de exposiciones adversas es mucho más dañino que la suma de sus partes”, explicó Jarne a la agencia de noticias científicas de la UNQ.
En ese sentido, la científica diferencia el “exposoma físico” el “exposoma social”.
EL "EXPOSOMA FÍSICO"
Se refiere a factores como la contaminación, las temperaturas extremas, la mala calidad del agua o la falta de espacios verdes y se asocia principalmente con un envejecimiento estructural del cerebro.
Esto, según se explica, afecta a regiones como el sistema límbico —clave en emociones y memoria—, las áreas subcorticales y el cerebelo.
EL “EXPOSOMA SOCIAL”
Puede tratarse de la desigualdad económica, la baja representación política o la falta de acceso a la justicia, que impactan predominantemente en el envejecimiento funcional del cerebro, alterando las redes de conectividad frontotemporal y límbica.
CONCLUSIONES DE LA INVESTIGACIÓN
Según consigna la UNQ, el equipo de investigación observó que quienes viven en contextos con menor igualdad económica, menor acceso a bienestar básico o mayor brecha de género presentan una diferencia mayor entre la edad biológica de su cerebro y su edad cronológica. Sus cerebros se ven más viejos de lo que deberían para su edad.
En ese sentido, destacan que particularmente en América Latina, donde las desigualdades estructurales son muy marcadas, este hallazgo es importante, ya que ahora sabemos que la desigualdad no solo afecta el acceso a la salud o la educación, sino que acelera el envejecimiento del cerebro.
Finalmente, el estudio plantea dejar de pensar a las enfermedades neurodegenerativas solo como una cuestión de azar y de la vida misma, para pensarlas como una consecuencia de la calidad de vida de las personas.
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